Esto es la guerra II


Tras revisar la armadura de Dios otorgada a cada creyente, veamos más de cerca para que tipo de guerra nos es dada.

Es fácil olvidarse de que la vida cristiana es una vida de batalla,  contra la tentación, el pecado, principados, potestades, huestes espirituales de maldad en las regiones celestes…que rápido podemos dejarlo a un lado.

Sin embargo la Biblia nos dice al menos siete cosas muy claras al respecto:
Hay una guerra espiritual presente y real, luchamos contra un enemigo, ese enemigo tiene un proceder, tenemos armas para pelear, hay cosas que  debemos hacer y otras que no, el Señor está en control y esta guerra tendrá un fin.

        I.            Hay una guerra espiritual presente y real

En esta guerra espiritual no hay tregua y los frentes abiertos son muchos al mismo tiempo.
En nuestra vida como cristianos tenemos una constante pelea con la tentación y la antigua naturaleza que estando crucificada “Romanos 6:6” y moribunda, se opone al Espíritu y batalla contra la ley de nuestra mente (ley de Dios)  en pro de la ley de los miembros “Romanos 7:23”.

“Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis”
 Gálatas 5:17

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil”
Mateo 26:41


“Pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros”

Romanos 7:23


“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”

1 Corintios 5:7


También vemos que en medio de esta guerra, estamos basados en la fe que Dios nos da por la cual nos capacita para estar firmes para pelear la buena batalla y velar con sobriedad para no ser sorprendidos por el adversario, que no cesa en sus intentos de estorbar.

“Velad, estad firmes en la fe; portaos varonilmente, y esforzaos” 

1 Corintios 16:13


“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos”

1 Timoteo 6:12


“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”

1 Pedro 5:8


Hubo, hay y habrá pruebas, persecuciones y una vida de milicia (si es que realmente andamos y vivimos como tales), la vida del soldado de Cristo no es fácil, pero si es posible en él.

Porque aún no habéis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado”
Hebreos 12:4

 Tu, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo”
2 Timoteo 2:3

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría”

1 Pedro 4:12-13


“Tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las iglesias de Dios, por vuestra paciencia y fe en todas vuestras persecuciones y tribulaciones que soportáis”

2 Tesalonicenses 1:4


      II.            Luchamos contra un enemigo.

Como bien dice Efesios 6:12, nuestra lucha no es contra un enemigo físico que podamos golpear. El conflicto se mueve en el plano espiritual manifestado en lo natural, esa manifestación queda reflejada en forma de abominaciones, pecado, tentación, adoración al diablo, en los que nos rodean y en nuestras propias vidas por los restos de la vieja naturaleza.

“Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis miembros” 

Romanos 7:22-25


Nuestro adversario, es fiero, traicionero, padre de mentira y el primer traidor de la historia, seamos conscientes que la pelea es muy real.

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” 

Efesios 6:12


“Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” 
1 Pedro 2:11

“Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”

 1 Pedro 5:8


    III.            ¿Cómo procede el enemigo de nuestras almas?.

Sabemos por las escrituras que el diablo es falso y padre de mentira, siempre buscando el engaño por lo cual nunca irá de cara, de hecho todo somos exhortados a estar vigilantes porque la amenaza está presente.
También atacará de cara si no funciona el engaño, lo hemos comprobado en las persecuciones de la iglesia desde sus inicios hasta la época actual, allá donde se alza la verdad siempre hay oposición.

“Dijo también el Señor: Simón, Simón, he aquí Satanás os ha pedido para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti, que tu fe no falte; y tú, una vez vuelto, confirma a tus hermanos” 
Lucas 22:31-32

“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”
2 Timoteo 3:12


“Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado
Hebreos 3:13

 No nos dejemos amedrentar por esto, porque Dios provee de fe y si él está con nosotros ¿Quién o que contra nosotros?

    IV.            Las armas para la batalla.

Nuestro enemigo no es físico y las armas necesarias para pelar tampoco lo son ni son humanas, sino que es Dios quien nos suministra sus armas y armadura al completo que son infinitamente más poderosas que cualquier otra arma humana que podamos empuñar. 
Esto implica conocerlas y entrenar, debemos tener un conocimiento extenso y correcto de la Biblia. En ella tenemos toda la guía necesaria para conocer aquellos recursos a fondo y usarlos en servicio a Dios, nos brinda todo lo necesario y ahora es nuestra responsabilidad.

“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” 
Efesios 6:10-19

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”

2 Corintios 10:3-4


“Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” 

Zacarías 4:6


      V.         Que no debemos hacer y qué debemos hacer.

La Biblia nos amonesta en contra todo aquello que desagrada a Dios como glotonerías, borracheras, lascivias, lujurias, envidias, temor de hombre, miedo y ser carnales entre otras.
También nos proporciona una guía muy útil sobre qué hacer, por supuesto basados en los méritos de Cristo, debemos desechar las tinieblas de nuestras vidas, vestirnos de luz/andar en santificación experimental, comportarse como es digno del evangelio, combatir unánimes en la fe, padecer por el nombre de Cristo, ser fuertes, valientes , esforzados, velar y orar en todo tiempo.
Lo cierto es que tenemos mucho contra lo que luchar de forma enérgica y mucho que obedecer por amor y gloria de Dios, somos provistos de su gracia para caminar en aquellas obras que le agradan peleando con ayuda y dirección del Espíritu Santo contra la tentación y el pecado por causa del cual Cristo fue a la cruz.

“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 
Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”                      
Romanos 13:12-14

“Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes por la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen, que para ellos ciertamente es indicio de perdición, mas para vosotros de salvación; y esto de Dios. Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,  teniendo el mismo conflicto que habéis visto en mí, y ahora oís que hay en mí” 
Filipenses 1:27-30

“Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Jehová a todos
                                                                        vuestros enemigos contra los cuales peleáis”                                                                                                                
Josué 10:25

“Al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca"  
1 Pedro 5:9-10
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”
Josué 1:9

“Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos”
Efesios 6:18

“Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza”                                         
Efesios 6:10

    VI.        El señor está en control.

Me asombra ver como Dios que no puede ser contenido por los cielos de cielos y a la par se preocupa con tanto mimo y cuidado de nosotros. Tenemos una vida de pelea constante contra multitud de adversarios, sin embargo estando bajo la sombra del omnipotente, ¿acaso hemos de temer en esta batalla?, la respuesta es un contundente no.
No en vano nos dice nuestro Señor en repetidas ocasiones que tiene cuidado de nosotros y tiene todo bajo control Pues aun vuestros cabellos están todos contados”, Dios demuestra su amor con una claridad diáfana.

Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino celestial. A él sea gloria por los siglos de los siglos. Amén”
2 Timoteo 4:18


Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo
Juan 16:33

“Pues me ceñiste de fuerzas para la pelea; Has humillado a mis enemigos debajo de mí”
2 Samuel 22:40

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”
Filipenses 4:13


“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu”
Efesios 3:16

“Dios es el que me ciñe de poder,
Y quien hace perfecto mi camino; quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas; quien adiestra mis manos para la batalla, para entesar con mis brazos el arco de bronce.
Me diste asimismo el escudo de tu salvación; tu diestra me sustentó, y tu benignidad me ha engrandecido. Ensanchaste mis pasos debajo de mí, y mis pies no han resbalado”
Salmos 18:32-36


  VII.            La guerra tendrá un fin glorioso.

Cristo venció en la cruz y tiene el derecho legal sobre toda la humanidad por sus méritos ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?, esto significa que en la economía de Dios, en la eternidad está hecho y un día será manifestado de ante nuestros ojos.

“Y Dios, que levantó al Señor, también a nosotros nos levantará con su poder” 
1 Corintios 6:14
“¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros”
Romanos 8:34

El pecado y sus consecuencias entraron al mundo por un hombre pero el precio fue pagado por Cristo hombre, el cordero sin mancha que vino a quitar el pecado, ofreció su vida en obediencia la Padre por amor a nosotros  nos otorgó la salvación y la entrada a la eternidad.
Sea largo o corto el tiempo que vivamos en este mundo, vivámoslo militando por y para Dios, sacrifiquemos nuestra vida en servicio a aquel que nos dio la vida eterna, buscando su voluntad y no haciendo la nuestra propia.

“Porque el mismo David dijo por el Espíritu Santo: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi diestra, Hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pies” 
 Marcos 12:36

“Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche”


Soli Deo Gloria.

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